jueves, 29 de diciembre de 2011

Perras Furiosas


No era mucho lo que podía esperarse de un film con este nombre, verdad? Solamente algo de violencia, quizás un poco de morbo, y bastante aroma a Clase B... o quizás debamos decir Clase C.
Esta realización del director Rick Jacobson lleva por título original "Bitch Slap", lo cual adecuadamente traducido podría llegar a significar "Cachetazo de Puta", o algo similar... "Perras Furiosas" es un nombre tan malo como ése, en todo caso.

Podríamos deducir que al mencionado Jacobson (con mayoritaria experiencia en series de TV, como por ejemplo "Cleopatra 2525", "Xena" o "Spartacus") le gusta el cine de Quentin Tarantino o de Robert Rodríguez, dado el estilo que parece querer seguir esta película. Violencia semi desenfrenada, personajes al borde de un ataque de nervios, abundantes escenas graciosas (error, debemos decir "que pretenden ser graciosas"), desdoblamiento de escenas al unísono en pantalla, actores y actrices un tanto bizarros... Lo que sin dudas Jacobson no logra absorver de Tarantino o de Rodríguez es la calidad, ni tampoco la imaginación.

La trama nos muestra a dos rudas mujeres, Hel (Erin Cummings, cuya participación más saliente fue en la misma serie televisiva "Spartacus") y Camero (América Olivo, a quien vimos en la remake de 2009 de "Viernes 13") en travesía por el desierto buscando un botín enterrado por un truhán del submundo del delito llamado Gage (Michael Hurst), valuado en aparentes U$S 200.000.000 en diamantes. Junto a ellas viaja una ingenua -o al menos pensamos que lo es, ya se darán cuenta porqué lo decimos- stripper llamada Trixie (personaje encarnado por la exhuberante canadiense Julia Voth, con alguna que otra participación en otras series de televisión: "Sobrenatural" o "Castle"; éste es su primer protagónico cinematográfico).

Hel y Camero son exageradas y bastante poco creíbles mujeres de acción, en especial esta última, que nos demuestra qué tan irritante puede ser una flojísima actriz (América Olivo), quien no logra disimular ese fundamental detalle pese a mostrar gran parte de su transpirada anatomía en escena, casi todo el tiempo, mientras consume sustancias y revolea insistentemente sus ojos... (?). Lo de Erin Cummings tampoco es destacable en lo más mínimo, aunque al menos no molesta tanto como Olivo.

El intento de transformar "Perras Furiosas" en un mix entre "Kill Bill" y "Sin City" fracasa totalmente, quedándose a mitad de camino de todo, y seguramente provocando algún escozor en Quentin Tarantino y/o en Frank Miller, si es que alguien les dijo que vieran este filme alguna vez. El recurso de insertar pasajes anteriores en el tiempo entre las escenas actuales, tampoco juega a favor de la película, y por pecar de repetitivo se torna finalmente en tedioso.

Escasos medios técnicos (algunas escenas creadas por computadora son francamente risibles; por ejemplo el efecto del auto incendiándose en el inicio del film), pocos recursos, ninguna originalidad, pobres actuaciones... demasiados puntos en contra debe sobrellevar "Perras Furiosas" como para salir airosa.

Tal vez los únicos ítems que se pueden anotar del lado del haber son que la película no es monótona sino bastante ágil y llevadera, la mayor parte del tiempo. Que nos pareció interesante la vuelta de tuerca del final, como para evitar el naufragio absoluto... Y, quizás, siendo generosos, se puede encontrar algún atractivo al personaje de Trixie, encarnado por la muy bonita Julia Voth, quien como actriz seguramente no ganará ningún Oscar, pero al menos logra otorgarle carisma a su rol. Demasiado poco para destacar a la hora de los bifes...

Título: "Perras Furiosas" ("Bitch Slap")
Año: 2009
Origen: Estados Unidos
Director: Rick Jacobson
Principales intérpretes: Julia Voth, Erin Cummings y América Olivo
Duración: 109 minutos
Calificación: ☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

viernes, 18 de noviembre de 2011

El Quimérico Inquilino (1976)

Terriblemente sórdido -aunque no exento de una pizca de humor ácido- film francés dirigido por el polémico actor, director y escritor franco-polaco Roman Polanski (nacido Rajmund Liebling) durante el año 1976. Polanski, uno de los más afamados y controversiales cineastas de todos los tiempos, participó de esta "El Quimérico Inquilino" en los mencionados tres roles, dejando bien marcado su sello en esta impresionante obra.

La acción se desarrolla en París, donde un tímido individuo apellidado Trelkovsky (obviamente, Polanski) pugna por alquilar un lúgubre departamento, que forma parte de un no menos sórdido edificio propiedad de un anciano llamado Señor Zy, rol jugado por el extinto actor americano Melvyn Douglas. La principal característica del lugar es que su anterior inquilina se lanzó al vacío por la ventana, quedando muy lastimada e internada, debido a sus graves heridas, en un hospital.

Firmemente decidido a rentar el apartamento, Trelkovsky se dirige a visitar a la infortunada mujer al nosocomio, para averiguar en qué estado se halla. Allí se topará con una amiga de ésta, Stella (rol interpretado por la fascinante actriz parisina Isabelle Adjani - "Nosferatu", "Verano Caliente", "La Pasión de Camille Claudel", "Diabólique", entre otras), con la cual entablará una amistad y posteriormente una relación muy espaciada e informal.

Finalmente la desdichada ex inquilina fallece, por lo cual Trelkovsky logra acceder al departamento. Una vez en el edificio, recibirá todo tipo de advertencias de parte del propietario, especialmente referidas al trato con sus vecinos, los cuales no desean ser perturbados por ruidos molestos. Pese a su bajísimo perfil, Trelkovsky no logrará esquivar los reclamos y la ira de los otros moradores, especialmente luego de una animada reunión festiva junto a sus amigos en el apartamento.

La atmósfera de la película comenzará a enrarecerse, a medida que Trelkovsky comienza a obsesionarse; primero, con tratar de agradar y no molestar a sus recelosos co-inquilinos; y luego, al empezar a creer que es víctima de una perversa conspiración de los mismos.

Mencionábamos en el anterior párrafo la palabra "atmósfera". Pues bien, ésa es la clave de la película: el entorno del film es tan agobiante y siniestro, que va atrapando y sumergiendo al espectador en la conflictiva personalidad de Trelkovsky, imbuyéndose en el extraño comportamiento del personaje a través de las noches en su habitación, o recorriendo los oscuros y perturbadores pasillos de la antigua residencia. Todo es depresivo en "El Quimérico Inquilino", especialmente si nos referimos a la segunda mitad del desarrollo.

Polanski es un director fenomenal. Esta es, seguramente, una de sus obras más inquietantes y mejor logradas. La fotografía, el desenvolvimiento de la trama, y las imágenes que se suceden hacia el final del film, son simplemente brillantes. Y como actor, si bien no nos gusta tanto como en su rol de director, también logra dotar a su Trelkovsky de esa aura de pequeñez, introversión y atormentamiento que lleva consigo.

El resto del elenco está muy a la altura del film, siendo Isabelle Adjani quien se lleva -como en todas las películas en las que interviene- las mayores miradas y aplausos. El aura único que acompaña a la francesa sólo puede ser comparado con el de alguna otra actriz europea de culto, como es el caso de la holandesa Maruschka Detmers. Increíble Adjani, lástima que no toda su filmografía (unos cuarenta títulos) sea posible de conseguir en Argentina.

Para resumir, "El Quimérico Inquilino" no es -bajo ningún punto de vista- un film de sencilla visión. Puede que llegue a no gustar ni siquiera a los fanáticos del cine de suspenso o terror, pero es sin dudas un exquisito thriller psicológico de altísima escuela, de visión casi obligatoria para aquellos que no se conformen con ver cine solamente para entretenerse. Excepcional, por donde se lo mire.

Título: "El Quimérico Inquilino" ("Le Locataire")
Año: 1976
Origen: Francia
Director: Roman Polanski
Principales intérpretes: Roman Polanski, Isabelle Adjani y Melvyn Douglas
Duración: 126 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

jueves, 17 de noviembre de 2011

Gigantes de Acero

Imposible negar que la primera impresión que me llevé de este filme, meses atrás al ver sus avances, no fue la mejor. Por un lado, pensé que era un producto destinado exclusivamente a los niños o pre-adolescentes, y por otro, que estos productores yanquis ya no saben qué inventar: robots boxeadores...?? "Qué idea tan traída de los pelos!!", fue lo que me pasó por la cabeza instantáneamente. Y por supuesto, muy pocas fueron mis intenciones en aquél momento de ver esto, salvo quizás algún día en algún DVD alquilado o prestado.

Pero hete aquí que finalmente me han convencido de ir al viejo Cine Español de nuestra ciudad de Chivilcoy a ver esta obra del director canadiense Shawn Levy, conocido por haber dirigido "Una Noche en el Museo" y su posterior secuela. Y vaya gratísima experiencia que ha resultado! "Gigantes de Acero" ("Real Steel" en el original) es un muy buen producto, un enorme entretenimiento cinematográfico, excelentemente filmado y muy bien actuado por la pareja central que componen padre e hijo, Charlie y Max Kenton, personajes encarnados por el australiano Hugh Jackman -a quien vimos en la saga "X-Men", en la grandiosa "Van Helsing" o en "El Truco Final"- y por el pequeño actor canadiense de doce años, Dakota Goyo.

La acción se desarrolla en un futuro cercano, en el cual han pasado a ser moneda corriente los combates entre robots manejados por humanos, peleas en las cuales se apuesta mucho dinero, y que han pasado a ser un enorme negocio para quienes saben aprovecharlo. Charlie Kenton es un buscavidas que vive estrictamente el hoy, dejando a su paso un tendal de deudas de juego. Charlie ha estado en el negocio de las peleas de robots desde que dejó la actividad del boxeo, donde supo destacarse años antes, aunque sin llegar a ser un gran campeón.

Charlie viene cuesta abajo en su economía, y sus robots son vencidos y destruídos en las contiendas, hasta que se entera que una ex pareja suya con la cual tuvo un hijo (Max) ha fallecido; y que debe presentarse a una audiencia para firmar los documentos en los que cede los derechos de tenencia del niño a su ex cuñada. Charlie ve la oportunidad de sacarle dinero al esposo de su ex cuñada para firmar dichos papeles, pero igualmente deberá pasar un corto período de tiempo en compañía del pequeño Max, ante un viaje previamente programado que los futuros tutores deben hacer.

En un primer momento, la relación padre - hijo parece estar muy dañada y muy lejos de recomponerse, pero la pasión del pequeño por los robots y por los combates, lo lleva a interesarse paulatinamente en la personalidad de su padre, y en el submundo en el que éste se halla envuelto. Una noche, buscando partes en desuso para poder armar un nuevo robot, encontrarán por accidente a Atom, un viejo modelo de entrenamiento, semi enterrado en un desarmadero. Pese a la inicial negativa de Charlie, Max se llevará consigo al robot, lo pondrá en condiciones, y pronto descubrirá que Atom posee algo más que las cibernéticas y heladas características de sus congéneres.

De allí en más, Max comenzará a insistirle a Charlie para que ponga a Atom a pelear contra otros robots, al tiempo que va incrementando y humanizando su relación con el hombre de acero. Charlie ve que Atom es viejo y resistente, pero más pequeño que los demás robots de combate, y aunque en un principio se niega terminantemente, pronto descubrirá que Atom -algunas enseñanzas mediante- puede lograr algo mucho más importante que lo que su viejo y deteriorado aspecto hace suponer...

Los efectos visuales de "Gigantes de Acero" son el gran fuerte de la película: los robots interactúan con los actores en brillante perfección de imágenes, desparramando una colorida violencia por momentos no exenta de humor (la escena del combate contra el frankesteniano humanoide de los punks es antológica!). La duración del film (poco más de dos horas) se escurre como agua entre los dedos, claro ejemplo de que el producto es sumamente entretenido y llevadero.

Las actuaciones son también muy sólidas, especialmente la del carismático Jackman, quien le aporta gran credibilidad a su personaje de truhán de poca monta luego conmovido por el amor de y hacia su hijo; y la del jovencísimo Dakota Goyo, el apasionado descubridor del gran Atom. En contrario de lo que se puede imaginar a priori, éste no es un film hueco ni vacío de mensaje, sino todo lo contrario; es más, Atom es un gigante de acero, pero sus guiños de humanismo son permanentes.

Absolutamente recomendable para cualquier clase de público, "Gigantes de Acero" demuestra y justifica el porqué de su gran éxito comercial en las salas. Un grandioso esparcimiento cinematográfico que vale plenamente el rato que se pasa en el cine, y que te hace salir a la calle con una sonrisa en tu cara... :)

Título: "Gigantes de Acero" ("Real Steel")
Año: 2011
Origen: Estados Unidos / India
Director: Shawn Levy
Principales intérpretes: Hugh Jackman, Dakota Goyo y Evangeline Lilly
Duración: 127 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

viernes, 14 de octubre de 2011

El Descenso, parte II

Reza un remanido axioma cinéfilo que "segundas ni terceras partes nunca fueron buenas". Personalmente, opino que tal aseveración se ha visto desestimada en los últimos años por producciones cinematográficas que han igualado, y en varios casos superado, el nivel de sus predecesoras. Y en el caso de ésta secuela de buen cine de terror moderno que es "El Descenso, parte II", si bien no podemos decir que sea mejor que la primera parte (no cuenta ya con el factor sorpresa, lo cual disminuye notablemente sus posibilidades), al menos podemos destacar que se le acerca mucho. Y que se coloca casi en una misma línea de interés.

En esta segunda entrega, fechada en 2009 (la primera se había filmado cuatro años antes), la protagonista Sarah (encarnada por la actriz malasia Shauna MacDonald, partícipe también de la primera parte) se encuentra internada en un centro médico tras haber escapado solitariamente del impresionante sistema de cavernas subterráneas donde se desarrollaron los trágicos hechos descriptos en el primer film. Ensangrentada, herida, y en estado de shock, es interrogada por la policía del lugar, comandada por un tosco oficial apellidado Vaines (el irlandés Gavan O'Herlihy), quien sospecha que Sarah tiene bastante que ver con la desaparición y muerte de sus compañeras.

Los grupos de rescatistas que indagan en la zona, descubrirán un sistema de grutas al cual es posible descender a través de una antigua plataforma con viejas roldanas y poleas en dudoso estado, y en dicha plataforma de descenso retornará Sarah a las profundidades montañosas, acompañada por tres rescatistas, el mencionado Vaines y la oficial Ríos (Krysten Cummings), quien sí considera que Sarah es inocente, y que es en realidad otra víctima que ha salido ilesa por milagro desde las profundas cuevas subterráneas.

Al cabo de un tiempo de arribar a su opresivo destino bajo tierra, el grupo de rescate comprenderá el real peligro que ha significado descender a ese insano lugar; aunque tendrán la oportunidad de encontrar allí abajo a una de las acompañantes de Sarah, a la que se creía otra víctima más de los pesadillescos seres que habitan en tan ominosos parajes...

La acción de esta segunda película está muy bien llevada por el director inglés Jon Harris, cuyo único trabajo en ese rol (hasta la fecha) es éste que nos ocupa. Harris posee una buena experiencia como editor, en varias producciones. Pero pese a su falta de rodaje en el rubro, sale muy bien parado de esta historia. El Descenso II es llevadera, interesante, no aburre nunca, y cumple atinadamente con su misión de poner nervioso al espectador, partícipe involuntario de la intranquilidad que acosa a los protagonistas, sólos a tantos metros de profundidad. Un compendio de los miedos humanos más reales: el temor a la oscuridad, al encierro, a lo desconocido, a no poder escapar. La atmósfera que se crea es ominosa, agobiadora.

Los efectos visuales y la ambientación en la oscuridad de las cavernas subterráneas están bien logrados; siendo que no es tanto lo que se vé, sino más lo que se insinúa. Y casi siempre, lo que se adivina es atemorizante.

Las actuaciones son todo lo convincentes que pueden ser al tratarse de una película de este género; la labor de Shauna MacDonald encarnando a la torturada Sarah es bastante lograda e interesante, aunque lejos estará de recibir algún premio por ella. En resumen, todos los ingredientes de El Descenso II son de aceptables para arriba, por lo cual creemos que agradará a la gran mayoría de los seguidores del cine de terror. Recomendable.

Título: "El Descenso, parte II" ("The Descent, part II")
Año: 2009
Origen: Reino Unido
Director: Jon Harris
Principales intérpretes: Shauna MacDonald, Natalie Mendoza y Gavan O'Herlihy
Duración: 94 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

lunes, 3 de octubre de 2011

Balada Triste de Trompeta



Qué querés que te diga...?
"Balada Triste de Trompeta"
Alex de la Iglesia

Pochoclo salpicado en sangre, para no abandonar la costumbre de la -cuanto menos- intensa producción fílmica de Alex de la Iglesia. Si bien esta última entrega no podría ser definida como un éxito rotundo, vale la pena analizarla. Es que los directores tienden a repetir las fórmulas del éxito (léase: Tarantino jamás podría abandonar los regueros de sangre por los que es famoso. Es como pretender que una peli de Michael Bay no tenga explosiones), y “Balada Triste de Trompeta”, homónima a un hitazo de Il Niño Raphael, tiene todos los elementos claves de las recetas eclesiásticas de Alex.

A saber:
A) Antifascismo que roza lo SKA: la política es ineludible y ciertamente vital en la historia que el director quiere construir. La España rota, esa que murió de la otra España, es el escenario predilecto para de la Iglesia, en el que somete a sus personajes a los vaivenes que la Guerra Civil Española demandaba. Literalmente, en un impecable comienzo que rememoraría a una "Bastardos Sin Gloria" versión eshhhhhpañola, los ejércitos revolucionaros irrumpen en el circo de Santiago Segura, el padre del protagonista de nuestra historia. Sanguinaria y deliciosa, los miembros del circo (Segura disfrazado de payaso, que a su vez está disfrazado de mujer) acometen contra las fuerzas fascistas en una magia surreal que sólo de la Iglesia puede parir. Es evidente, dada la impronta dramática que suelen tener las películas del director, que el padre del que ahora se convertirá en el Payaso Triste muere en algún trágico accidente marcando al hijo a fuego. Psicología básica, pues.

B) Un minón. El Payaso Triste (tristemente rellenito, tristemente inoperante. Tiene pinta de manicero. Lo banco, igual) eventualmente cae en un circo. Claramente, si te introduje al tema B con la frase “minón” suponés qué continúa. El protagonista se enamora de -¡oh sorpresa!- la elástica acróbata del circo encarnada en la sensualísima (y pésima actriz) Carolina Bang, oprimida por los besos irlandeses y épicas golpizas del que se convertiría en el partenaire del protagonista: el Payaso Alegre. Sí, triángulo amoroso mediante y todo. Y la trama se complica.

C) Mountain Splash de sangrita. B desencadena C, por supuesto, tal es la lógica fílmica. Peleándose por el amor de la contorsionista, los payasos entablan una guerra sin concesiones que termina con la desfiguración facial de ambos, brote psicópata del protagonista y todo.

D) Vestuario de loca, loca, loca. El Payaso Triste deberá, intentando recuperar el amor de Natalia, la contorsionista que ante tanto despilfarro hematológico debe dejar el circo con sus muy anecdóticos personajes para fundar un cabarulo, sufrir tremenda transformación que lo dejará hecho un… bueno, extravagante caballero armado hasta los dientes con semi-automáticas que se pasea con total impunidad por Madrid con una mitra en la cabeza. Seh, está vestido de Papa lúdico, en definitiva.

E) Más sangre, sangre y sangre.

F) Final incierto y muerrrrrte para todos. La película, que se construía absurda ya desde un principio, tiene ese mensaje de abyección humana que recuerda a Disney con su “Creé en ti mismo!” O sea, una historia que se construye en constantes clímaxs hace que cada giro en el guión parezca absolutamente arbitrario y que, por falta de comparación, puede causar tanto taquicardia, como embole marca ACME. Ciertamente, Alex de la Iglesia tiene su propia firma y hay que tenerlo en cuenta a la hora de animarse a “Balada Triste”, una historia que exige de la pantalla grande. Y de última, tenés a Carolina Bang en escenas de sexo injustificadas. Todos ganamos.

Título: "Balada Triste de Trompeta"
Año: 2010
Origen: España / Francia
Director: Alex de la Iglesia
Principales intérpretes: Santiago Segura, Carolina Bang y Fofito
Duración: 107 minutos.

Comentó: Gabriella Botello, para OXIDO.-

miércoles, 28 de septiembre de 2011

INFRAMUNDO: La Rebelión de los Licántropos

Tercera parte de la fascinante saga "Underworld", ésta "Rise of the Lycans" es en realidad una precuela, que ubica al espectador de las dos primeras entregas -"Underworld" y "Underworld: Evolution"-, varios siglos más atrás en el tiempo, y lo traslada a las lejanas épocas de los inicios de la sangrienta confrontación entre los vampiros comandados por Víktor (Bill Nighy) contra los hombres lobos que responden al mandato de Lucian (Michael Sheen). La novedad más saliente de esta tercera versión de "Underworld" es la ausencia casi total (decimos "casi" porque aparece en un breve pasaje al final del film) del personaje de Selene, epicentro de las dos primeras películas, rol jugado por la bellísima Kate Beckinsale.

En esta oportunidad, el principal personaje femenino es Sonja, la infortunada hija del cruel Víktor, encarnada por la inglesa Rhona Mitra, una actriz extremadamente física, y bastante convincente desde su labor. Rhona ha sido también protagonista de títulos como "Beowulf, la Leyenda", "El Hombre Sin Sombra" o "Doomsday, el Día del Juicio". Cuando decimos de ella que es una actriz "física", nos referimos a la dureza natural de su expresión, y obviamente, a que es una mujer que brinda una imagen sumamente poderosa, muy diferente a la fragilidad que transmite Beckinsale.

Durante el desarrollo de la acción, veremos a Lucian (quien desde pequeño ha sido criado como un esclavo "con atribuciones especiales" por parte de Viktor), liderando la rebelión de los brutales hombres lobos, quienes son muy cruelmente sometidos por los aristocráticos vampiros. El tema es que Lucian, quien es visto de reojo por más de un secuaz de Víktor, se ha enamorado de Sonja, con la cual mantiene encuentros furtivos a espaldas de todos. Hasta que un día se verá delatado y caerá en desgracia ante su protector, quien considerará absolutamente "abominable" el imaginar a su hija mezclando su linaje con una bestia, tal cual él considera a Lucian. Esto desencadenará una serie de acontecimientos que torcerán el desarrollo de la trama, y moverán a Lucian a encabezar a sus hermanos de raza en una sangrienta lucha para transformarse en seres libres.

"Rise of the Lycans" vuelve a estar a la altura de las dos anteriores producciones, transformando esta saga en una de las más interesantes y mejor concretadas desde hace mucho tiempo a esta parte. Otra vez las actuaciones de los británicos Bill Nighy (Víktor) y Michael Sheen (Lucian) se llevan los mayores aplausos, ambos muy viscerales en sus respectivos roles antagónicos. Rhona Mitra, la tercera en discordia, aporta su presencia subyugante. Y el trabajo de dirección a cargo del francés Patrick Tatopoulos (con vasta experiencia en efectos visuales, haciéndose cargo por primera vez de la dirección de un largometraje) es eficaz y elogiable.

Una vez más, el gran fuerte de la obra son sus imágenes; la fotografía es oscura, ominosa y brillante a la vez; y los efectos especiales son, por supuesto, espectaculares: tanto en licanos como en vampiros, sin olvidar la ambientación en una probable Edad Media, entre bosques y castillos en medio de la noche. Los escenarios naturales pertenecen a Nueva Zelanda.

Como mencionábamos al comentar "Underworld", ésta "Rebelión de los Licántropos" nos deja preparados para recibir a principios de 2012 la cuarta parte de la historia: "Underworld: Awakening". Y mantiene la -hasta ahora- trilogía, en un altísimo nivel. Algunas veces, terceras partes son muy buenas.

Título: "Underworld: Rise of the Lycans" ("Inframundo: La Rebelión de los Licántropos")
Año: 2009
Origen: Estados Unidos / Nueva Zelanda
Director: Patrick Tatopoulos
Principales intérpretes: Michael Sheen, Rhona Mitra y Bill Nighy
Duración: 92 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-

martes, 27 de septiembre de 2011

INFRAMUNDO (Underworld)

La saga "Underworld", iniciada en 2003 con la película que vamos a comentar en esta entrada, continuada en 2006 con "Underworld: Evolution", posteriormente en 2009 con "Underworld: Rise of the Lycans", y que tendrá su cuarto capítulo en 2012 -exactamente cada tres años una de la otra- con "Underworld: Awakening", ha sido probablemente la mejor serie cinematográfica de los años modernos; ya sea por producción, estética, fotografía, y por qué no, trama argumental. Cada una de las sucesivas partes ha sido aguardada con ansias, y esto vuelve a repetirse a pocos meses del estreno del mencionado cuarto film.

La singular atmósfera oscura que se respira desde el vamos, desde la primera escena de "Underworld" se transformaría en un sello distintivo de la serie, la cual se mantendría a lo largo de las tres producciones vistas hasta ahora. La estética visual de ambos grupos en litigio, vampiros y licanos, está lograda y perfeccionada como nunca antes en la historia del cine (siempre refiriéndonos a films dentro del estilo).

En esta primera entrega, "Underworld", caemos en cuenta de la lucha milenaria entre los vampíricos descendientes de Víktor (encarnado por el actor inglés Bill Nighy, una especie de antiguo padre de su estirpe, superpoderoso, quien reina entre sus súbditos turnándose por siglos con sus hermanos Markus y Amelia) y los licanos, comandados por Lucian (el intérprete galés Michael Sheen). Los licanos (hombres lobos) han sido originalmente una raza inferior, esclavizada por los vampiros, hasta que toman la decisión de rebelarse, siglos atrás, y entrar en guerra contra ellos; guerra trasladada hasta nuestros días en medio de la vida diaria de los humanos, pero sin que el conflicto afecte a los mismos. Licanos y chupasangres se matan unos a otros en las sombras, a espaldas de la cotidiana existencia humana.

En este oscuro marco se producirá el encuentro de la pálida y espectral Selene (la bellísima Kate Beckinsale, protagonista entre otras de "Pearl Harbor", "Van Helsing" y "El Aviador"), principal arma letal de los vampiros, y Michael Corvin (personaje a cargo del inglés Scott Speedman), humano perseguido por los licántropos por ser el presunto portador de un tipo de sangre que podría unir a ambas razas y poner fin a esta guerra ancestral.

A nuestro modesto entender, "Underworld" es una obra memorable. La estética de los personajes está cuidadísima, el guión está muy bien urdido, y la dirección de Len Wiseman (ésta es su ópera prima) es rotunda y muy efectiva: la película es un entretenimiento genial, y las dos horas de duración se esfuman como si se tratasen de veinte minutos. La fotografía toma un papel fundamental en el acabado de la obra, pues la oscuridad es el tono permanente del film, pero siempre mostrado en planos visuales de estricta brillantez. En otras palabras, el color que emana durante casi toda la proyección es un lustroso azul noche.

En cuanto a las actuaciones, Beckinsale es una fascinante Selene, mezcla de arma mortal con delicadeza y fragilidad muy femeninas. En el reparto masculino, son muy convincentes las performances de Bill Nighy, como un helado y desalmado Víktor, y de Michael Sheen, como el esforzado cabecilla de los feroces hombres lobo. 

Recomendable totalmente, inclusive para quienes no sean adictos al cine fantástico, "Underworld" es el puntapié inicial de una saga que seguirá con su cuarta entrega durante 2012, la cual esperamos fervientemente que no sea la definitiva...

Título: "Underworld ("Inframundo")"
Año: 2003
Origen: Reino Unido / Alemania / Hungría / Estados Unidos
Director: Len Wiseman
Principales intérpretes: Kate Beckinsale, Scott Speedman y Michael Sheen
Duración: 121 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-
 

martes, 20 de septiembre de 2011

Número 9

El cine de animación de estos últimos años ha ido regalándonos paulatinas joyas, verdaderas gemas creativas que no cesan de sorprendernos y de transportarnos a universos de fantasía, de los cuales llegamos a sentirnos parte y a experimentar una certera sensación de realidad, tal como si lo que vemos en pantalla fuese parte de la vida real.
En tal sentido, Número 9, magistralmente dirigida por Shane Acker (su ópera prima en largometrajes, además), muestra novedosos personajes y singulares técnicas de animación, en medio de una atmósfera un tanto opresiva por el contexto apocalíptico en el cual se desarrolla la acción.

En ésta, vemos al personaje del título, simplemente llamado 9, una especie de simpático muñequito de trapo (o arpillera, para ser más precisos), despertando a la vida tras la muerte de su creador, en un mundo futurista, devastado y en ruinas, tras una letal guerra entre la raza humana y máquinas lideradas por un enorme engendro mecánico llamado Brain.

9 topará en su andar con otros ocho pequeños seres similares a él, que viven en una diminuta comunidad, liderados por el que responde al nombre de 1, escondiéndose de los ataques de un monstruo mecánico denominado Beast. Uniendo sus fuerzas junto a 5 y 7 (algo así como la versión femenina del personaje), lograrán destruír a Beast, para luego enfrentarse a Brain, el cerebro que llevó a las máquinas a rebelarse contra la humanidad.

De más está decir que el espectáculo visual es maravilloso e increíble. Los pequeños seres logran despertar mucha simpatía, dadas sus tiernas y divertidas expresiones (especialmente en el caso del protagonista central 9, como así también en 5 -idéntico a 9, pero con un sólo ojito-, la aguerrida fémina 7, los gemelos 3 y 4 -los únicos que no poseen una voz definida-, y el dibujante 6); a su vez, la trama argumental post apocalipsis está muy bien desarrollada.

Las voces de los personajes han sido aportadas por famosos actores, tal como suele ocurrir con este tipo de películas, a saber: Christopher Plummer es la voz de 1, Martin Landau la de 2, John Reilly la de 5, Crispin Glover la de 6, Jennifer Connelly la de 7, Fred Tatasciore la de 8 y Elijah Wood la de 9. Sin dudas, un aporte de mucha calidad para esta producción. Y el detalle más significativo, creemos, viene acompañado del genial Tim Burton, transformado en productor de este maravilloso film. Cosa que no nos sorprende, generalmente Burton va de la mano con las genialidades, y esta Número 9, no es la excepción a esa regla.

Recomendable por donde se la mire, Número 9 le permite pasar un delicioso rato cinematográfico al espectador, durante cuya visión experimentará momentos decididamente gratos, nunca excentos de emoción y sorpresa. Una gratificante perla del séptimo arte del siglo XXI!

Título: "9"
Año: 2009
Origen: Estados Unidos
Director: Shane Acker
Principales intérpretes: Elijah Wood, Jennifer Connelly y Christopher Plummer (voces)
Duración: 79 minutos
Calificación: ☻☻☻☻☻☻☻☻☻

Comentó: Javier Parente, para OXIDO.-